Balbuceo de la FIV

La conexión entre la salud intestinal y el síndrome de ovario poliquístico

Al ser el mes de concientización sobre el SOP, queremos seguir destacando las formas en que puede controlar sus síntomas haciendo pequeños cambios en su estilo de vida. Aquí analizamos la conexión entre el SOP y el intestino

El SOP (síndrome de ovario poliquístico), como atestiguará cualquier padecimiento, es un trastorno endocrino complicado que se estima que afecta hasta al 10% de las mujeres en edad fértil. Es una de las causas más comunes de infertilidad porque interfiere con la capacidad de la mujer para ovular o liberar un óvulo para la fertilización.

Además de la infertilidad, otras complicaciones del síndrome de ovario poliquístico incluyen:

  • Ciclos menstruales irregulares o ausentes
  • Niveles altos de andrógenos u hormonas "masculinas", que pueden causar síntomas como acné, crecimiento del vello facial y caída del cabello.
  • Resistencia a la insulina (se cree que es un factor principal o una "causa raíz" en el SOP)
  • Deficiencias de vitaminas y minerales.
  • Inflamación crónica de bajo grado
  • Complicaciones del embarazo como diabetes gestacional o presión arterial alta
  • Obesidad
  • Apnea del sueño
  • Niveles elevados de colesterol y enfermedades cardíacas.

¿Qué causa el PCOS?

Sin embargo, lo que causa el síndrome de ovario poliquístico no está tan claro, ya que la investigación científica aún debe establecerse en una o varias explicaciones.

Hay muchas teorías sobre lo que desencadena el SOP, incluidos los factores genéticos y ambientales. Una de esas teorías, y relativamente nueva, pero que actualmente está siendo explorada por científicos e investigadores de todo el mundo, es la teoría de que un desequilibrio de microbios en el intestino puede desencadenar el desarrollo del síndrome de ovario poliquístico.

Si bien algunos microbios son patógenos (capaces de causarnos una enfermedad), existe una gran cantidad de microorganismos (OM) que nos ayudan a realizar muchas de nuestras funciones corporales y nos protegen de los OM "malos".

Lo crea o no, pero en realidad hay aproximadamente tantas células bacterianas en el cuerpo humano como células humanas.

Un estudio reciente encontró que hay aproximadamente 38 billones de células bacterianas, con una masa resultante de aproximadamente 0.2 kg, y 30 billones de células humanas en un hombre promedio de 70 kg de entre 20 y 30 años, con variaciones cuantitativas menores para las mujeres.

La mayoría de estas células bacterianas se pueden encontrar en el tracto gastrointestinal (GI) donde funcionan para protegernos contra las bacterias malas, ayudar en la señalización bioquímica y ayudarnos a aumentar el valor nutricional en gran parte de los alimentos que comemos. El desequilibrio, o mala adaptación, de los microorganismos en el intestino, lo que se conoce como disbiosis del intestino, es ciertamente un "tema candente" en el mundo médico en este momento.

¿Qué es la disbiosis intestinal?

Tenemos una relación simbiótica con nuestra flora normal, o "bacterias buenas", donde actuamos como su anfitrión y facilitan muchos de nuestros procesos corporales.

Lo que constituye nuestra microbiota intestinal se determina en gran medida al nacer y durante los primeros tres años de vida, donde la exposición a la flora normal de la madre y al medio ambiente determina el contenido filogénico de nuestra microbiota intestinal adulta.

Las bacterias "buenas" nos ayudan de diferentes maneras, incluido el desplazamiento de las "bacterias malas", ayudándonos a descomponer moléculas más grandes para que puedan ser absorbidas de manera segura en nuestro torrente sanguíneo y produciendo ciertas sustancias químicas, como la serotonina, que podemos utilizar para varios procesos en todo nuestro cuerpo.

Para que estas bacterias prosperen, debo producir un entorno favorable para ellas; de lo contrario, las bacterias "malas" pueden sobrepoblarse, provocando un desequilibrio microbiano o disbiosis del intestino.

Debe reconocerse que la disbiosis es un término general, ya que no existe un microbioma "perfecto". Cada ser humano es único, y eso significa que cada microbioma también es único. Sin embargo, los investigadores han identificado tres grandes signos de disbiosis que están relacionados con la cantidad de ciertos microbios en relación con otros:

  • Crecimiento excesivo de algunas bacterias o levaduras
  • Ausencia o insuficiencia de bacterias beneficiosas.
  • Baja diversidad de especies en el microbioma

¿Qué sucede cuando hay disbiosis del intestino?

Cuando consumimos una dieta pobre (baja en fibra) y cantidades excesivas de alcohol, nuestras bacterias buenas se vuelven "incómodas", lo que resulta en un aumento del pH en el tracto gastrointestinal, creando un ambiente más favorable para las "bacterias malas".

Si se consume una dieta deficiente durante un período prolongado, la proporción de bacterias "buenas" y "malas" probablemente disminuirá hasta un punto en el que los subproductos de las bacterias "malas" reducirán la integridad de la pared del tracto gastrointestinal.

Cuando la pared del tracto GI se ve comprometida, su permeabilidad aumenta y, posteriormente, moléculas grandes, que no deben pasar entre las células epiteliales de la pared GI, pueden ingresar al torrente sanguíneo, creando una serie de respuestas desfavorables.

Los estudios han demostrado que las mujeres con SOP tienen disbiosis y bacterias intestinales menos diversas que las mujeres sin SOP, lo que puede contribuir a los síntomas y la progresión de la enfermedad. Los investigadores también han descubierto que cuanto más altos son los andrógenos, menor es la diversidad bacteriana intestinal en el SOP. Además, las complicaciones asociadas con el síndrome de ovario poliquístico (obesidad, resistencia a la insulina, etc.) pueden provocar un empeoramiento de la disbiosis, lo que complica aún más las cosas.

¿Cómo se relaciona la disbiosis intestinal con el síndrome de ovario poliquístico?

Dos factores bioquímicos siempre han estado de acuerdo y se han observado en la mayoría de las mujeres con SOP: la presencia de inflamación crónica y resistencia a la insulina (disfunción metabólica).

Muchos estudios han encontrado una corrección entre la microbiota intestinal y la disfunción metabólica, donde se dice que los mediadores del eje cerebro-intestino, mediante el cual se envían mensajes entre el sistema nervioso central y el tracto gastrointestinal, pueden estar regulados por bacterias "buenas".

Un estudio encontró que las mujeres con SOP tenían niveles más altos de ciertas cepas bacterianas "malas" en su muestra de heces que las mujeres sin SOP; esto demostró una correlación positiva con el IMC y la testosterona en mujeres con SOP.

En los últimos años, un nuevo concepto, denominado microgenderoma (o dimorfismo sexual en el microbioma), revela una posible relación entre las hormonas sexuales y la microbiota intestinal. En este momento, los estudios que abarcan el concepto de microgenderoma se basan principalmente en animales; no obstante, estos estudios son importantes pasos en el descubrimiento de conexiones entre las concentraciones de hormonas y la microbiota intestinal en los seres humanos.

El desequilibrio entre las bacterias "buenas" y "malas" dentro del intestino puede afectar potencialmente la exacerbación, y posiblemente el desarrollo, del síndrome de ovario poliquístico de diferentes maneras.

Las bacterias "malas" contienen lo que se conoce como lipopolisacárido (LPS), un conocido estimulante de la inflamación, en su pared celular. La inflamación en el tracto GI (gastrointestinal) puede aumentar la permeabilidad de las paredes del tracto GI, ya que compromete la integridad de las proteínas de "unión estrecha" que mantienen las células de la pared fuertemente unidas. Los factores promotores de la inflamación se liberan luego en el torrente sanguíneo; estos factores se han asociado con la inactivación de los receptores de insulina en nuestras células, evitando que la insulina se una a su respectivo receptor; evitando así que la glucosa entre en una celda para ser utilizada como combustible.

Un aumento de los niveles de insulina en sangre, así como el aumento de ciertos factores inflamatorios, desencadenan un aumento en la producción de andrógenos de las células de la teca de los ovarios. Los niveles altos de insulina en sangre también reducen la globilina fijadora de hormonas sexuales (SHBG) liberada por el hígado, lo que permite que exista más testosterona libre y biodisponible en todo el cuerpo.

La inflamación prolongada debilita aún más las uniones estrechas creando un bucle de retroalimentación positiva. Por lo tanto, la evidencia indica que la disbiosis del intestino tiene el potencial de hacer contribuciones serias al desarrollo y agravamiento del síndrome de ovario poliquístico.

¿Qué pueden hacer las mujeres con SOP?

Si bien no existe cura para el síndrome de ovario poliquístico, las mujeres con sobrepeso y obesidad pueden ayudar a equilibrar sus niveles hormonales al perder peso. De lo contrario, el tratamiento tiene como objetivo controlar los síntomas.

La forma más común de controlar la afección es a través de la dieta y el ejercicio. Lo primero es especialmente importante si el objetivo es equilibrar la microbiota intestinal. Una dieta saludable de alimentos no procesados, alcohol limitado y alto contenido de fibra (las mujeres en edad fértil necesitan al menos 25 gramos de fibra por día) ayudará a producir un entorno propicio para que prosperen las bacterias buenas.

Un buen suplemento probiótico, como Fertilidad Nua, ayudará a reactivar la reposición microbiana intestinal y debe tomarse con regularidad. Las "bacterias amigables" que contienen pueden ayudar a restablecer el equilibrio y la composición en el microbioma intestinal y ayudar a abordar o prevenir la disbiosis. Además, los probióticos apoyan la digestión y absorción adecuadas de nutrientes, apoyan el sistema inmunológico y pueden reducir la inflamación en el tracto digestivo.

Las formas adicionales de aliviar los efectos del síndrome de ovario poliquístico incluyen el manejo del estrés, la reducción de la ingesta de azúcar y asegurar que se logre dormir lo suficiente.

En resumen

El SOP está estrechamente relacionado con un microbioma intestinal desequilibrado, por lo que el apoyo a la salud intestinal es un componente increíblemente importante para controlar el SOP y aumentar la fertilidad.

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